martes, 31 de agosto de 2010

Como la flor en el cemento...


Y ese silencio desplegado en varias formas es la falta de la certidumbre, en los ojos ese filtro granulado, en las manos esa inmovilidad. La riqueza prometida a una distancia desmedida, lo más puro de lo oscuro es, también, un gran lugar de creación. Ese paso hacia dentro es, también, un lugar adonde moras y reconocerlo es arrimar una pieza más al rompecabezas siempre deseado de la entereza. (...) Que ser uno, tal y como ya te lo he expresado en otras oportunidades, no debe confundirse con ser solo un ser y de una pieza uniforme… Se trata de aceptar la infinidad de rostros que laten dentro de nuestra existencia al mismos tiempo que, constantemente, damos a luz y por tierra a otros, dejarlos tanto respirar como partir, abrirles la puerta y dejar la casa a su disposición como a su indisposición, es natural, es como aquella flor creciendo en el cemento, es como la tormenta desatándose irremediablemente y enseñándonos que se trata de amar los días como son y tomar lo mejor de ellos. Hacer foco sobre la luz nos mantiene constantemente iluminados, adivino que podrás imaginar lo que pasa si el foco lo ponemos sobre las sombras… Pero no confundir tampoco, no hacer foco sobre las sombras no significa negar la existencia de ellas; bien sabemos que si algún día el sol te asfixia vas a necesitar de ellas para resguardarte de aquel calor y si ellas no existieran tampoco podría existir la luz como tal, del mismo modo que hemos aprendido que no existiría ni la vibración sonora madre de no existir el silencio.

En tus manos todo, en tus manos Dios. La energía que utilizas en desear que el mundo cambie, mejor utilizada sería si estuviera puesta al servicio de cambiar al mundo por ti mismo, empezando desde vos.
Sabés bien que las cuentas van y vienen y que los números, por más exactos y controlables que parezcan, están más ligados al azar que a la certeza (paradójicamente). Querer controlar lo que no se puede controlar es lo que te enajena, porque intentás correr el curso de lo natural e inevitable y esto va a ser, siempre, una fuerza por encima de la tuya.
Debés aceptar el mundo como es para poder mejorar las condiciones de tu estadía en él y así será, porque las condiciones para el bienestar están dadas para todo aquel que se deje llevar por el pulso natural.
Crecerás, entonces, como esa flor en el cemento…

7 comentarios:

Rosa dijo...

Siempre se termina creciendo, verdad? Siempre se termina encontrando esa rendija por la que poder brotar.

Un besote.

Ah, Sr.Lunfardero, porsupuestííísimo que puede usted quedarse en mi boca con su cigarrito y su guitarra!!!!

Anónimo dijo...

Lindo lo que escribiste...me gusta esa perspectiva.

Yam

Gabriela dijo...

Mas merito si se crece en lo dificil, potenciarse frente a las dificultades.

Crecer siempre.
Un abrazo tan querido

"ALTIVOLANTIS" dijo...

Hola Pepe,

Me gusta tu poesia, pues valoras el "vino barato" bebido de labios preciosos y que siempre nos están sonriendo.

un abrazo y gracias por visitarme.

Espérame en Siberia dijo...

" Se trata de aceptar la infinidad de rostros que laten dentro de nuestra existencia al mismos tiempo."

Hablando de eso, Simona Vinci diría: "Un rostro que se parece a todos los rostros olvidados".

¡Besazo, encanto!

Pepe dijo...

Muchas gracias por los comentarios gente...
Siempre se termina creciendo, solo hay que aprender a ver que es así. Uno elige las perspectivas y apartir de ahí genera una subjetividad positiva.
Quizá en aquellos rostros olvidados es en donde late lo más vital de nosotros mismos. recordar y reconocer es contruir la vida.
"Nada es más simple, no hay otra norma. Nada se pierde,todo se transforma".
Abrazos para todos!

Mely dijo...

...tras un largo período de ausencias y vacaciones...
...sí, es un anillo de compromiso!!!!!! así que mil gracias por tu comentario que siempre es bien recibido...

besos