domingo, 18 de diciembre de 2011

Debería intentarlo más seguido




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Todavía puedo apretar la tecla verde de mi celular y ahí estás, nadie me cobra por escucharte. Eso si: siempre y cuando estés disponible para mí. Te siento como una cuanta pendiente que abandoné, un idioma que no pude aprender a hablar, quisiera pero no puedo decir nada respecto de esa mano en tu cara, pero como quisiera, acá me vez practicando a solas tu idioma, ojalá un día pueda llegar a vos. Tengo la sensación de entenderte, esa parte del idioma si lo aprendí, creo que si sólo pudiera, reproducir la misma dicción de tus palabras, entenderías lo que te digo y, entonces, darías respuesta a lo que intento decirte, ello daría prueba de mi aprendizaje y sellaría nuestra buena comunicación dejando en claro mis profundos deseos de verte respirar en vuelo a la gracia. Antes hablé como vos… supongo, es por eso que te entiendo. En algún momento compartimos el idioma también, después te volviste la mejor de las opciones en la perinola, te soltaste de las cuatros cuerdas, volviste a meter las patas en el barro, y corriste lejos mío, mientras yo te miré sin hacer demasiado esfuerzo por alcanzarte. Probablemente sea por eso que no puedo decir nada sobre esa mano en tu cara, digo: los dos sabemos lo difícil que es dejarse ver.
Todavía puedo apretar la tecla verde de mi celular y ahí estás, nadie me cobra por escucharte. Eso si: siempre y cuando esté disponible para vos… no obstante acá me ves, practicando a solas tu idioma, me gustaría que supieras que, si tus girasoles florecieran en todas las estaciones, me sentiría mucho mas feliz… Debería intentarlo más seguido.

martes, 15 de noviembre de 2011

La fruta lejos del árbol





Útero divino y su esplendor,
el sol despierta las chicharras.
Triste calesita del amor,
el ruido soplando las alas.

… si es tan lejos…
Conviene empezar a andar
…si demoras…
En la sombra crecerás.

Vértigo desnudo de empezar,
pinta cuadros sobre cuadros.
Solitaria naturaleza,
al encuentro de ese cauce.

…Cuantas horas que se fuman mal…
Demoler hasta las bases.

Solo busco hallar la fruta lejos del árbol
y la brújula (loca) girando está.
Marca el rumbo la intuición.

Todo dato está bajo la piel,
cada fruta y su carozo.
Toda huella dejo de pisar,
Pierdo el curso y la memoria…

…desde el útero hasta Dios…
Se va todo y quedo yo (desnudo y fresco)
…amándolos…

Solo busco hallar la fruta lejos del árbol
y la brújula (loca) girando está.
Marca el rumbo la intuición.

jueves, 13 de octubre de 2011

Identidad


Desde acá (Probablemente, mucho más lejos de mí mismo), todavía logro encontrar en las huellas de mis pasos, en el rastro de mi recorrido, lo que parecí ser en algún momento. Me veo en el camino. Veo las postales y traigo las sensaciones de cada una de las alteraciones que se fueron presentando en la línea de mis días. Entre sombras, remansos y escaleras me invade la idea que, tal vez, nunca esté donde quiera estar; que la búsqueda es mucho más que una canción, la búsqueda es un concepto de vida y que no es extraño que alguien que goteo como savia del árbol de donde yo caí siempre este dando pasos en busca de una identidad, no es nada raro que ese sea el motor de este movimiento que siempre me deja tan lejos pero tan cerca de mí mismo. Puede que si sea algo rara esa vos que me susurra al oído que la identidad se construye a cada segundo… El movimiento es eso de no sentirse (casi nunca) satisfecho del lugar en el que se está parado, de mutar tan rápido que algunas veces no alcance el tiempo siquiera para disfrutar de las llegadas, este pulso que de inmediato nos hace partir; como si el máximo placer fuera el de ir caminando, como si la quietud tuviera olor a muerte (o puede que sea “síndrome de la insatisfacción constante”, como decía Penélope Cruz en Vicky Cristina Barcelona). Cada tanto pareciera que me pierdo… pero… si bien, nunca tengo claro cuales son mis pies y cual es mi camino me impulsa la intuición de que, mientras esté en movimiento, ando bien rumbeado. Sigo creyendo que uno construye lo que quiere ser todos los días, que se construye peldaño a peldaño el pasamanos por medio del cual vamos a cruzar este gran y extraño charco que llamamos vida y que todo lo que nos aleja de estas guías nos condena al peor de los fracasos.






"Identidad es la respuesta a las preguntas que soy, de dónde vengo y hacia dónde voy. También de lo que quiero ser. Privar de esa identidad conspira contra el autoconocimiento, la autoestima y la autoeficacia"

De las pantallas del recital de Indio Solari en Junín, 
Septiembre de 2011

                             


lunes, 5 de septiembre de 2011

Prefiero llevarte conmigo


Cada vez que vuelve, cada vez que enciende esa luz azul
Cada vez que late, cada vez que nace dentro de esa flor

…vuelvo a estar así…
…preso aquí y allí…

Cada vez que escapa, cada que mira tras el ventanal
Cada vez que llega, cada vez desata un alba boreal

…Sé resplandecer…
…lejos y en mi piel…

Revolcándome en mi barro (ruta dulce, trago amargo)
Y mi frágil ser emplumando
Buscando cueva donde nacer

Cada vez la trama se hace un laberinto y boca de sal
Cada vez los ojos, son de ayer reflejos y me duelen más

…feliz tristeza…
...ciego y a buscar…

Cada vez los astros hacen remolinos, ante el navegar
Cada vez me espanto de viejos espejos

…voy, no sé por que…
…otro paso más…

Revolcándome en mi barro (ruta dulce, trago amargo)
Y mi frágil ser germinando
Buscando tierra donde crecer


Si no hay manera (corazón...), de bajarse de este tren…
Prefiero llevarte conmigo.








El videito de arriba es uno de esos detalles que (desgraciadamente) se le escapan al autor cada tanto. Lo mismo con algunos tonos de la plegaria, presos de una gola dominguera pos misa india y pedacitos de la letra...
De todos modos, dicen que para muestra basta con un botón. Como yo no soy botón seguro no ha servido como muestra de nada, pero ahí esta...
A su salud!

sábado, 20 de agosto de 2011

Donde no bailan marionetas


Tal vez tropiece con mis piernas por ir corriendo en este ripio.
Pueden no estar en esos mapas lo que hoy uso de camino.
Puede la suerte estar echada, tal vez, más cerca del asfalto;
puede, ojalá, no la precise si en viento silva en mis oídos…
Canciones que se llenan la panza, amor…
Donde no bailan marionetas y así mis pasos…

Puede, parezca algo perdido cuando es el mundo el que me alcanza
soy yo el que dejo que se acerque, estoy emplumando las alas...
Puede ser solo un viejo vicio, tal vez soy tan inadecuado…
No sé jugar de otra manera, prefiero estar del otra lado de la red.
Un poco de silencio no viene mal, amor…
Donde no bailan marionetas, sangran verdades…

Cuentan que una noche va a abrigar, una vez este salto.
Bien de abajo, así me impulso más.
Quiero ir muy alto y llevarte conmigo.






lunes, 25 de julio de 2011

Al lado del camino

El mundo pega la vuelta y quedo acá, con la boca abierta y esta cara de opa que no sabe para donde correr… patas para arriba, no sé si el mundo o yo, pero se siente todo patas para arriba. Hace rato camino este ripio, ya no soy un novato en las frescas de la madrugada. No te miento si te digo que hay unos cuantos tragos de esta sopa que no pasan por mi garganta. La ingenuidad la perdí a los cachetazos, la calle tiene sus reglas y yo bailo más o menos bien esta milonga, pero a veces se pierde, se muere y se vuelve a nacer… Hay una especie de pertenencia acá también, suelo pensar que somos los que quedamos del otro lado de la red, eso nos sale caro, pero somos libres y eso (eso si..) garpa mucho más. Seguro, tantas veces más me voy a perder, enredarme entre la púas de los alambrados y amanecer con la ceguera del sol en los ojos, que es ese momento de extraña pertenencia del que te hablaba antes, cuando la belleza te sorprende en medio de una escena terrible y no sabés si reírte del cinismo de la vida o sentirte agradecido por lo que te toca. Me voy a perder ahí te decía, voy a despertar y, aunque sea a tientas y arrastrándome, voy a volver a encontrar el camino… Para volver a salirme de él. Hay lugares a los que yo, claramente, no pertenezco.

lunes, 27 de junio de 2011

Aquí te espero




Te busco y no estás. Te encuentro y no sos. Hace rato, ya, que venimos tocando esta canción a destiempo… Es de noche y en el suspiro de la soledad, pareciera que nos encontramos, este espacio es nuestro, pienso. Me preparo para recibirte (vos sabés todo el ritual que, para mí, promueve el ángel de tu presencia), mi casa es tuya. Y te quedas en silencio, rebotando tu imagen en la habitación, jugando al loco con mis dedos, metiendo esas dos o tres notas fuera de la escala que arruinan toda la velada.
 Cuando volvía de mi niñez, algunos días atrás, naufragué en un recuerdo tan escondido que me parecía ajeno, un espejo perdido en el fondo de la casa reflejando una imagen absurda, multiplicándola… como si con una no bastara. Éramos aire liviano, vos y yo, éramos satélites el uno de otro, una cofradía, una escultura de la inocencia acariciada por un pibe de un lustro. El tiempo era siempre el mismo, te acordás? Después yo quise correr y vos le tomaste el gusto a eso de andar despacio. Yo quise ser hijo del vértigo y vos cantabas baladas, la escena resultaba bonita a pesar de las diferencias. La calle con sus cordones y yo intentando desatárselos cada noche. Me dijiste que las ciudades no eran para vos, que el ruido entorpecía la comunicación, que en el tumulto todos somos nadie, que lo que te tiene que encontrar te alcanza en cualquier lado y te dibujaste allá, lejos, en una imagen que esperabas que un día yo llegará a colorear. Yo hice mis pasos sin mirar atrás, cruce a los tumbos las líneas de las que tantas veces hablamos y sentí un alivio en el pecho. Este era el laberinto que me tocaba a mí. Años más o menos, quedamos en encontrarnos a la salida.
Te busco y no estás. Te encuentro y no sos. Hace rato, ya, que venimos tocando esta canción a destiempo… Tomate el tiempo que quieras, acá te voy a estar esperando.

miércoles, 1 de junio de 2011

Puerta abierta





Vuelvo. Desde algún lugar lejano vuelvo. Estoy en vos y estás en mí, yo en ustedes y ustedes en mí, el mismo lugar de siempre, la pertenencia nunca desapareció. Podría decirse que también ustedes están de regreso, sabemos muy bien que este plano es un espacio sin lugar y nuestra morada es el lugar en donde la llama late, donde los ojos brillan, donde los corazones palpitan, donde los brazos de la vida abrazan de verdad. Entonces, también son ustedes los que vuelven a mí. Somos los que estamos y estamos lo que tenemos que estar, no hay nada de sobra entre nosotros, ni nada de menos, los que hoy físicamente no nos acompañan en este viaje no están ausentes, vienen siempre con nosotros, en gestos, palabras, reflexiones, miradas, recuerdos, peleas, planteos… En algún lugar se acomodaron y viajan para siempre con nosotros. El aroma que nos junta es inconfundible, la vibración que llama es madre, es el momento del equilibrio, es la hora de los seres. Se rompió la red y nos soltó, se abrió la jaula y volamos, despacio y cada quien desde sus lejanas trampas dimos pasos agónicos naciendo y muriendo en infinidad de vidas, nuestra única brújula fue la intuición, nuestra mejor escuela fueron nuestras heridas, detrás nuestro las huellas que mañana otros han de seguir. Y aquí, juntos otra vez.
Es la parte que nos toca y de la que nos hacemos cargo, nos toca ser la lanza y toda una humanidad nos empuña. Mañana el día será igual pero diferente, estamos ahora del otro lado del puente, se rompió el candado, salimos y empezamos a caminar hacia otro lado. Estas palabras son huella y al leerlas dejarás las tuyas también, nosotros pintamos este cuadro, libera tu bellísima creatividad, entonces, y construye la realidad más hermosa que puedas imaginar.

Sintonía



Que bueno fue que estuvieras viva.
Que bueno fue que llegaras justo.
Que bueno fue sepultar la herida.
Que bueno fue desnudar los sustos.
Que bueno fue que supiera verte.
Que bueno fue liberar la gracia.
Que buena fue la pasión en medio.
Que bueno fue ser tan diferentes.
Que bueno fue robarte aquel beso.
Que bueno andar la distancia juntos.
Que bueno verse en ojos ajenos.
Que buena fue esa escena nueva.
Que bueno el cuadro de aquella noche.
Que bueno estés acostada al lado.
Que bueno es dejarlo en palabras.
Que bueno es esto que está pasando.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Meridiano




… de este lado el filtro da otro color. El clavo, la cruz, las llaves y el desierto (detrás y delante). Ese despegar, esa nueva fascinación y las caricias más profundas y nativas, a veces, se parecen bastante a la soledad. Bastan aquellos pequeños puestos de descanso y las manos cuando golpean y la sangre cuando es “amable” para recuperar el aire y sin embargo, pulmonada tras pulmonada - y más allá de mis intenciones- me reconozco cada vez más del otro lado; podría decirte quizá, ya lejano.

Miro atrás y mapeo los días como queriendo reconstruir un camino de regreso que ya no está. Me imagino entre la muchedumbre caminando, en las filas de los bancos, en las fiestas de fin de año, en los clubes, en las epopeyas carnales de las celebraciones nocturnas, en las palabras espontáneas inocentes, los oídos vírgenes y los ojos ingenuos, frente al televisor noche tras noche en la soledad compartida de millones de consumistas violados en una inmensa y siniestra orgía de manipulación colectiva (bajo el alivio de un consuelo de sonso) y aunque me esfuerzo, en algunas ocasiones hasta las lagrimas por encontrarme entre ellos, no encuentro, a estas alturas, ya ni el rastro triste de mi sombra perdida.

No tengo idea hacia donde voy ni porque estoy acá. No tengo idea de porque en este espacio hay tantas cosas que no huelen, no se sienten, no se ven, no saben a nada. Sin saber por que y sin haber tenido la intención tengo la impresión de haber cruzado un meridiano, y aunque por momentos quisiera volver… ya estoy del otro lado.